Hace ya un tiempo, una vieja amiga de confianza me contó una historia bastante inquietante. Sucedió en su casa, entre las 10 y las 12 de la noche. Su madre se encontraba en el salón, desde el cual asomando un poco la cabeza se ve el pasillo, y la hermana de mi amiga se encontraba en el cuarto de baño arreglándose para salir.
Mientras la hermana (la llamaremos María) se maquillaba en el cuarto de baño, sonó la cerradura de la casa, alguien había entrado. María imaginó que se trababa de su hermana (mi amiga, a quien llamaremos Inma). Todos sabemos más o menos por la forma de abrir la puerta de la casa de quien se trata, pero aun así preguntó sin salir del servicio: ¿quien es? a lo que Inma respondió: soy yo. Su madre, al escuchar también la puerta asomó la cabeza y vio, sin gafas, lo que le provocaba una vista borrosa, a una chica con una camisa negra. Nada extraño hasta aquí.
Unos minutos después de que Inma entrase en la casa sonó el teléfono.
¿Diga? - contestó la madre.
Mamá, soy Inma, estoy en el trabajo, dile a papá si puede venir a buscarme.
La madre en un principio actuó con normalidad, hasta que cayó en la cuenta de que si hija ya había llegado a casa. Fue al servicio donde todavía se encontraba María.
¿Donde está Inma? - preguntó la madre un tanto extrañada.
En su cuarto - respondió María.
Es extraño, me acaba de llamar desde el trabajo.
¿Cómo? es imposible... - he preguntado quien era y me ha respondido.
¿tú llevabas una camisa negra ahora mismo? - preguntó la madre.
No - Contestó María.
Ante esta situación, las dos se asomaron a la habitación de Inma...y para su sorpresa, no había nadie. Ni allí ni en el resto de la casa.
Hasta hoy no saben quién fue la chica a la que María escuchó y la madre vio con camisa negra. No ha vuelto a aparecer por la casa. Inma, efectivamente, se encontraba en el trabajo y quedó muy sorprendida ante esta historia totalmente ajena a ella.
Esta historia ocurrió en S'Arenal, Palma de Mallorca.